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Sociedad de Las indias Electrónicas

Cambio climático: Historia de un Deicidio

07 Jun 2004

Matemáticos, meteorólogos y ecólogos no se ponen de acuerdo. Es una cuestión a debate en la comunidad científica y simplemente no existe consenso sobre si se están produciendo calentamiento global y cambio climático o no. La cuestión sobre la que si cabe la reflexión no es menos interesante: ¿por qué queremos creer en el cambio climático? Los dioses, las tecnologías y la libertad, tienen mucho que ver. La Historia de la Tecnología desde la Revolución Industrial hasta hoy no es sino la historia de un deicidio.

Cuando uno lee los documentos del IPCC de Naciones Unidas, puede creerlos o no, pero lo que es seguro es que está leyendo la literatura tecnoapocalíptica de nuestro siglo.

Pero la verdad es que no existe un consenso científico. Para muchos meteorólogos el problema es que las series de datos no son lo suficientemente amplias como para ser significativas: cuando disponemos de ellas el supuesto cambio o el calentamiento global desaparecerían. Para otros, como Bjorn Lomborg los datos del supuesto calentamiento global simplemente no revelan nada más que nuestros miedos. Para el conocido ecólogo inglés David Bellamy, sólo se trataría de fenómenos naturales en los últimos estértores de una Era Glacial… es decir de algo no necesariamente producido o azuzado por el comportamiento humano.

¿Por qué necesitamos creer?

No es necesario compartir la escatología climática de moda para denunciar los costes sociales derivados de la dependencia de combustibles sólidos y la tecnología del automóvil con motor de explosión. El debate científico sobre la existencia del calentamiento global y más allá, sobre si su origen es antropogenético (generado por el hombre) o no, seguirá abierto mucho tiempo: el necesario para tener series estadísticas fiables lo suficientemente amplias. Por eso, desde nuestro punto de vista la cuestión más interesante es ahora por qué el apocalipsis nuclear ha sido sustituido por el climático en la imaginación y los tópicos de la cultura de masas.

Watt y Nietzshe mataron a los dioses de la Naturaleza…

La máquina de vapor de Watt lanzó la primera gran estocada a los viejos dioses de la Naturaleza. Mule-Jenny, el primer telar mecánico, supuso el primer paso de la emancipación de la producción respecto a los ciclos naturales. La gran Revolución Industrial es básicamente eso: el reloj sustituye al Sol en la organización del tiempo humano diario, los planes de producción y los ciclos del mercado a las estaciones. Los humanos alcanzamos una nueva suerte de libertad. Empezamos a entender nuestra acción colectiva como un ejercicio de emancipación respecto a la Naturaleza, nuestro mundo como una construcción… tanto en la producción como en la política. Las nuevas tecnologías del fin de la Ilustración empezaron a resquebrajar el viejo edificio teórico de la unión entre el orden divino, natural, y el orden político-social. Los dioses mueren conforme los ciclos de la Naturaleza van perdiendo importancia en la producción de la subsistencia y conforme la revolución liberal va poniendo en manos humanas el edificio político. El Zaratrusta nietzschiano corrobora lo que la tecnología de entonces ya casi ha consumado: los viejos dioses han muerto, producción, organización social y moral están ya sólo en manos del Hombre.

…y Popper y la Sociedad Red, a los de la Historia

Nacen en cambio nuevos y crueles dioses: los de las leyes de la Historia. Cómo no recordar a Popper en su Miseria del Historicismo cuando dedica el libro a la memoria de los incontables hombres, mujeres y niños de todos los credos, naciones y razas, que cayeron víctimas de la creencia comunista y fascista en las Inexorables Leyes del Destino Histórico. Pero un nuevo empujón tecnológico, nacido del impulso a las tecnologías de la información que supuso la guerra contra el nazismo, habría de minar y hacer caer el viejo mundo de las creencias histórico-teleológicas. Con la caída del Muro de Berlín nacía la Sociedad Red, se abrían nuevas reflexiones y morían los últimos dioses. Muchos no se acostumbrarían a la soledad.

Deicidas

La Sociedad Red es el producto de un deicidio en serie. Han ido cayendo los dioses de la Naturaleza y los de la Historia. Ya ni siquiera creemos en el progreso como destino. Conforme nos hemos ido emancipando del tacto de la producción física, conforme nuestra vida se ha ido “virtualizando”, menos hemos necesitado a los dioses en nuestra vida cotidiana. Más hemos sufrido la carga de nuestra humana responsabilidad.

Por eso la tecnofobia refleja esa culpa deicida. Lo que los sucesivos apocalipsis, de Ozymandias a la Guerra de las Salamandras, de El día después nuclear a El día después de mañana climático representan, es esa culpa del que conforme se separa de la Naturaleza, conforme pierde la fé en que la Historia tenga un final, en que el mundo pueda arreglarse de una vez y para siempre, siente que… se separa de Dios y merece ser castigado. Y es que la tecnología puede ayudar a liberarnos de la crueldad de la Naturaleza, de las miserias del orden social o de las arbitrariedades del poder humano… pero difícilmente nos librará de la ira de nuestros viejos dioses mientras sigamos dándoles cobijo y trinchera en las circunvoluciones de nuestros cerebros.

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5 Comentarios a “Cambio climático: Historia de un Deicidio”

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  3. » Crisis y redes

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Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
Las Indias es un Grupo Cooperativo que entiende el mundo desde la lógica de las redes y el compromiso con la democracia económica y la transnacionalidad. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

Grupo Cooperativo de las Indias
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, cabeza del Grupo Cooperativo de las Indias, es una consultora de innovación con oficinas en Madrid y Montevideo.

Nuestros fuertes son la innovación corporativa, social y de negocio, el impulso de redes sociales, el desarrollo regional, la diplomacia corporativa y la inteligencia de fuente pública. La Bitácora de las Indias analiza tendencias en todos estos campos.

La innovación de negocio consiste en pensar, diseñar y poner en marcha nuevas formas de negocio que ayuden a las empresas a redefinirse empoderando a su entorno y a la sociedad. Ejemplos actuales del trabajo indiano en este campo serían BBVA para quien realizamos informes de oportunidades organizativas y tecnológicas y Szena, una compañía de software de riesgos con la que trabajamos en la liberación del código que permitirá a los bancos ser más transparentes, nutrirse de propuestas de una comunidad global de expertos y a universidades de todo el mundo desarrollar innovación en un campo hasta ahora reservado para los que podían pagar licencias millonarias.

Innovación social y desarrollo regional son otros dos productos que van de la mano. Se trata de aumentar el capital social de los ciudadanos mediante programas de generación de red. El ejemplo de referencia más actual sería nuestro trabajo con el ayuntamiento de Zaragoza en la creación de empleo joven y cooperativo.

La diplomacia corporativa consiste en empoderar a los ejecutivos y directivos de una organización para que cuando llegan a otro país, a un nuevo mercado o se dirigen a un nuevo sector social puedan convertirse en interlocutores sociales reconocidos. La mayor parte de las empresas comprende ya que a largo plazo sólo se triunfa cuando la sociedad las entiende como una herramienta de sus propios intereses y bienestar. Sin embargo las empresas tienen problemas para establecer conversaciones significativas con el conjunto de la sociedad civil. Hay una parte de formación, de conocimiento cultural, histórico y social que es obvia, pero también hay otra que consiste en “mapear” interlocutores sociales, escuchar y dirigirse a los críticos de igual a igual y establecer conversaciones de las que surjan primero el respeto, luego la confianza y finalmente la cooperación.

En todos estos productos es fundamental el análisis de redes sociales y la inteligencia de fuente abierta. Este tipo de análisis de inteligencia empresarial se llama de “fuente abierta” porque se elabora a partir de información pública (blogs, periódicos, publicaciones universitarias, etc.). Se trata de hacerse una imagen cabal del tejido social real, sus líderes -normalmente no institucionales- y sus estrategias. Sólo de ese modo es posible establecer una interlocución social. Un ejemplo de trabajo en este campo sería el mapeo de la blogsfera latinoamericana que estamos realizando para la Secretaría de Estado de Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España en el marco de la próxima cumbre Euro-Latinoamericana.

Anuncio de la Sociedad de las Indias Electrónicas (detalle)
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado y la transformación en sociedad cooperativa el 18 de septiembre de 2009.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

El 18 de septiembre de 2009 nos transformamos formalmente en cooperativa. Para entonces, nuestra forma de trabajo ya nos había llevado a un ratio de ingreso/persona varias veces superior al de las grandes consultoras.

El 9 de febrero de 2010 iniciamos formalmente a la puesta en marcha del Grupo Cooperativo de las Indias integrando en la estructura a la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas y poniendo en marcha el proceso de elaboración de estatutos e inscripción en registro del nuevo grupo, con la idea de ampliar nuestra oferta de servicios a nuevos campos en sinergia con nuestras participadas y nuestras áreas de experiencia tradicionales.

Hoy nuestra cartera de clientes se extiende por mundos tan distintos como el de la banca, la energía, las administraciones públicas, el medioambiente o el arte contemporáneo.

Entre los últimos proyectos indianos con repercusión pública destaca la presentación y discusión con la blogsfera de la Cumbre Unión Europea-América Latina (febrero de 2010), primera experiencia de este tipo en el mundo.

Colección Planta29

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