Sociedad de Las indias Electrónicas

El gran hermano ya no abre el correo

02 Dic 2002

¿La intimidad reside sólo en lo que uno escribe en su correspondencia o también en saber a quién escribe y cuando? ¿En saber qué piensa o en saber qué lee?. ¿Flujo o stock?. La vida electrónica fija nuevos límites a la intimidad, pero también nuevas formas de burlarla. ¿Nuevas? Para los estudiosos de la Rusia zarista tal vez no tanto.

Este verano, en España, el artículo 12 de la LSSICE consagró la obligación de los ISPs de guardar los datos de correo electrónico de sus clientes. El flujo (a quién, cuándo y con qué título y longitud escribimos un correo electrónico) se convertía en stock… a disposición del estado. En este semestre la propuesta de la presidencia danesa de la UE daba los primeros pasos para hacer extensiva a toda Europa una regulación similar. Y sorprendentemente, para escándalo de nuestra prensa en papel, tan atenta a la evolución de los derechos civiles en Estados Unidos e Israel como distraida en casa, las nuevas propuestas del Presidente Bush incluyen medidas similares.

Y es que lo que empezó siendo un viento español, parece convertirse en un devastador ciclón internacional que llega mucho más alla de la red.

El último ejemplo: la ya trístemente célebre Patriot Act, ha sobrepasado los límites de la represión en el ciberespacio para meterse en las bases de datos de las librerías. Los libreros americanos han denunciado las presiones gubernamentales para poder obtener los listados de compras de sus clientes. Algo que según ellos pondría en cuestión la primera enmienda de la Constitución.

Medianoche en el siglo

De repente las políticas de control de la población civil, empiezan a centrarse no tanto en qué se comunica como con quién y cuando. La tecnología de cifrado ha avanzado de modo que el control estatal de los contenidos de la comunicación en algunos medios se ha hecho simplemente imposible nos cuenta el famoso criptógrafo Bruce Schneier. Hubo un tiempo en que esas tecnologías eran caras o difícilmente accesibles. Quedaban reducidas a servicios como los teléfonos con encriptación de seguridad. Y las leyes, como hace el artículo 52 de la española Ley General de Telecomunicaciones podían obligar a las telecos o los fabricantes a abrir el código (sin coste) a las fuerzas de seguridad.

Hoy, cualquier correo correctamente encriptado con un programa gratuito y de código abierto como GPG es prácticamente inviolable. El estado debe conformarse con las variables flujo. Así que la frontera de la intimidad se mueve de lo que contamos a la información sobre a quién y cuando se lo contamos, de lo que pensamos a los libros que leemos. En una palabra, de lo que decimos a la información sobre cómo nos relacionamos. La arquitectura de nuestra red personal.

Un nuevo viejo modelo

Esta frontera no es la que habitualmente había preocupado a los defensores de los derechos civiles. Así que estaríamos tentados de pensar que lo que los actuales conflictos señalan es una nueva cultura de la privacidad. Sin embargo, una buena búsqueda histórica en la red parece señalar lo contrario.

En 1919 un anarquista francés fue encargado por el gobierno bolchevique de estudiar los archivos de la policía política zarista. Se llamaba Victor Serge y en 1926 escribiría con lo aprendido un libro que es todo un clásico para los amantes del género:Todo lo que cualquiera debe saber sobre la represión.

Evidentemente, la policía zarista no desperdiciaba ocasión para leer la correspondencia ajena y parece que la oposición a la autocracia tampoco era muy fuerte en criptografía. Sin embargo ese no era el centro de su trabajo. Serge nos cuenta de grandes paneles de grafos, de cuidadosas anotaciones fruto de días, semanas y años de seguimiento… sólo para saber quién se carteaba con quién, quién visitaba a quién, quién influía en quien. Los investigadores de la policía política zarista no buscaban una detención fácil. El objetivo era trazar los mapas de las redes personales. A través de ellos sabían dónde buscar cuando lo necesitaban, a quién presionar para que delatara o acusara en falso, como generar disputas y forzar divisiones. Los represores rusos sabían el verdadero valor de las variables flujo en la comunicación.

El problema es que la democracia es precisamente eso: flujo de ideas y comunicación sin miedo. Y la seguridad legal es lo contrario de la especulación inquisitiva de los CDRs cubanos. Las discusiones de hoy sobre el almacenamiento de los registros de correo electrónico no son debates técnicos propios de expertos, histéricos defensores de los derechos civiles y expertos en seguridad. Puede que como decía Thomas Jefferson, marquen la diferncia entre un presente de libertades y el día en el que, no aspirando más que a sentimientos de amor a nuestro país, su libertad y su felicidad, nuestra correspondencia deba ser tan secreta como si maquinásemos su destrucción. La correspondencia… y el remite.

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La Sociedad de las Indias Electrónicas es una consultora de innovación.

Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
Fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

En 2009 nuestra cartera de clientes se extiende por mundos tan distintos como el de la banca, la energía, las grandes bodegas, el medioambiente o el arte contemporáneo.

Colección Planta29

Bitácora de las Indias

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Barco 37 - 28004 - Madrid (España).

Tel +34 91 143 59 70 CIF B-83409656