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Sociedad de Las indias Electrónicas Grupo Cooperativo de Las Indias

El poder y los fractales

26 jul 2004

A raiz del 11M se abrió un debate profundo dentro del entorno ciberpunk español sobre el tipo de estructuras hacia las cuales nuestra sociedad debería evolucionar para poder sobrevivir al terrorismo de red y el “swarming”, la forma generalizada y descentralizada de conflicto en la sociedad red. Fruto de ese debate han aparecido media docena de artículos firmados por Juan Urrutia, Iñigo Medina y David de Ugarte, cuya conclusión era la necesidad de descentralizar el poder y articularlo en torno a redes sociales abiertas. Pero, ¿todas las transferencias de poder son iguales? ¿Existe descentralización por el mero hecho de transferir competencias estatales a las autonomías? ¿Son todas iguales? Si lo que importa es la capacidad de influencia real de las personas sobre el poder y la robustez de este frente al swarming, la respuesta a las tres preguntas debería ser negativa.

Los fractales tienen una larga trayectoria en el mundo científico. Un ejemplo conocido es su aplicación a las estucturas de deformación: presentan una geometría (relaciones angulares y de tamaño) que es la misma desde una escala de miles de kilómetros (observable por ejemplo en el sur de Canadá con fotos de satélite) hasta una escala de micras (visible sólo con un microscopio). Tomando todas las referencias se obtienen relaciones geométricas estándar y válidas para todas las escalas.

¿Por qué no tomar los fractales y el problema de la escala de observación a la descentralización del poder político? En general la gente suele relacionar la descentralización con una cesión de poder desde una institución de tamaño mayor a varias de tamaño más pequeño. Pero si pensamos en la escala de la descentralización quizá las famosas transferencias del Estado a las Comunidades Autónomas no sean tan descentralizadoras como se cree.

Podemos establecer una escala de población desde un individuo hasta un gran estado:

  • Orden de magnitud 9: 108: 100.000.000 personas: unión de estados o país grande (por ejemplo Estados Unidos)
  • Orden de magnitud 8: 107: 10.000.000 personas: país mediano o región grande (por ejemplo Holanda o Andalucía)
  • Orden de magnitud 7: 106: 1.000.000 personas: metrópoli o comunidad autónoma (por ejemplo la ciudad de Valencia o Asturias)
  • Orden de magnitud 6: 105: 100.000 personas: ciudad/distrito (por ejemplo Logroño o el barrio de Delicias de Zaragoza)
  • Orden de magnitud 5: 104: 10.000 personas: barrio o ciudad pequeña
  • Orden de magnitud 4: 103: 1000 personas: manzana o pueblo pequeño
  • Orden de magnitud 3: 102: 100 personas: comunidad de vecinos o pueblo muy pequeño
  • Orden de magnitud 2: 101: 10 personas: familia ampliada, cuadrilla de amigos, asociación
  • Orden de magnitud 1: 100: 1 persona

Si el estado transfiere un servicio a Cataluña el cambio del orden de magnitud es 0, porque España es de orden 8 y Cataluña también. Probablemente esta transferencia no afecte mucho a un individuo. Si esa misma cesión de poder es hacia La Rioja se pasaría de un orden de magnitud 8 a un orden 6, y por consiguiente es lógico que el ciudadano tenga más influencia sobre ese poder. Le resultará más fácil llegar a un centro de toma de decisiones o influir en las instituciones. De cualquier manera este tipo de transferencias no cambian demasiado el papel de los inviduos, ya que la toma de decisiones y el poder se concentran en grandes maquinarias de órdenes 6, 7 u 8, que mandan por delegación o representación de la suma de muchos individuos. Una descentralización real debería acercarse en todo lo posible hacia un orden de magnitud 1, es decir, procurar que todas las decisiones que puedan ser tomadas por un sólo individuo lo sean realmente, y que la autonomía lo sea más de los ciudadanos con respecto a los estados que de los aparatos administrativos entre sí.

En el ejemplo anterior hemos basado nuestra escala en potencias de 10 porque ajusta, en el caso español, a una descripción de nuestro entorno. Sin embargo no tiene porqué ser así ni siempre ni en todo lugar. La cultura, la distribución territorial y sobre todo las estructuras de comunicación y transporte disponibles modifican las escalas en función de los países, regiones y áreas culturales. La tecnología influye sobre la escala por dos vías: la primera modificando el entorno físico, la segunda aumentando -o permitiendo que aumente- el grado de permeabilidad de las instituciones por parte de los individuos.

Descentralización política e institucionalización del individuo

La primera aproximación es ya un tópico: por un lado las nuevas tecnologías modifican la ordenación territorial. Cada salto tecnológico (y la Sociedad Red es consecuencia del último) reordenan la división regional e internacional del trabajo. Y no sólo de un modo genérico debido al grado de desarrollo tecnológico global, sino concreto en función de las tecnologías que se impongan y su modelo de propiedad. Son conocidas por ejemplo las consecuencias que la elección entre software libre y propietario tendrían en la distribución geográfica del I+D y en la dimensión empresarial media requerida para llevarlo adelante.

Por otro lado, si aceptamos que la representación política es fruto de un imperativo tecnológico, un mal menor producto de la imposibilidad de que las personas participaran directamente en las elecciones colectivas y no el objetivo de nuestra democracia, es claro que las tecnologías de telecomunicación abren nuevas posibilidades. Es lo que se ha llamado “e-goverment” y que va más allá de la “administración electrónica”. Mientras en el primer caso de lo que se trata es de fortalecer la democracia mediante la participación ciudadana directa en las decisiones, en el segundo de lo que se trata es de aligerar los trámites burocráticos con que el estado castiga a la sociedad civil.

Pero hay un tercer eje en el cual las escalas de representación y poder son modificadas por la tecnología. En concreto por el desarrollo de Internet y su lógica. Eso al menos es lo que se desprende del trabajo del filósofo y teórico ciberpunk Iñigo Medina. Según Medina, “libertad” tiene aquí un significado muy específico: individualización e independencia respecto de las instituciones. Internet y la web en ese marco nueva manera de contrarrestar el peso de las instituciones: no individualizándolas, sino institucionalizando el individuo. ¿Qué ejemplos tendríamos de esa “institucionalización”?. En general todos los que otorgan poder comunicacional directo a las personas sin tener que recurrir al filtro de las instituciones públicas o privadas, los mismos que han tornado caduco el copyright y el derecho de autor. Estamos comenzando a disfrutar de unas tecnologías y unos modos de organización social que nos permiten hacer un periódico, crear y lanzar un disco, un libro o una campaña de activismo social directamente, sin tener que recurrir al estado o las grandes corporaciones. En ese sentido la tecnología abre la puerta a que la democracia se disuelva en la pluriarquía y el gobierno de lo público tome la forma del gobierno de las redes.

Conclusiones

Sin embargo, como escribe Medina, la red sólo “ofrece la posibilidad” porque está en la mano de cada uno verla y querer materializarla. En esta conquista del individuo y de la libertad que le es propia no hay plan escrito ni providencia; en este juego la única regla es la voluntad de liberación. Es decir, la red y la tecnología se pueden aprovechar para tender hacia ese orden de magnitud 1 pero no conducirá por si misma a él si no existe un ejercicio de voluntad colectiva.

¿No sería interesante pues, elaborar un índice de la concentración del poder político y social en España? Aunque sólo fuera como recordatorio y como acicate a esa descentralización necesaria que habría de ganar cada vez más espacios para la pluriarquía.

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Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, cabeza del Grupo Cooperativo de las Indias, es una consultora de innovación, inteligencia y redes con oficinas en Madrid y Montevideo.

El Grupo Cooperativo de las Indias entiende el mundo desde la lógica de las redes y el compromiso con la democracia económica y la transnacionalidad. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

Grupo Cooperativo de las Indias

En la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas nuestros fuertes son la innovación corporativa, social y de negocio, el desarrollo local y regional, la diplomacia corporativa y la inteligencia de fuente pública, especialidades basadas todas ellas en el análisis dinámico de redes sociales. La Bitácora de las Indias, el primer blog corporativo que existió en el mundo, analiza tendencias en todos estos campos.

La innovación de negocio consiste en pensar, diseñar y poner en marcha nuevas formas de negocio que ayuden a las empresas a redefinirse empoderando a su entorno y a la sociedad. Ejemplos recientes del trabajo indiano en este campo serían BBVA para quien realizamos informes de oportunidades organizativas y tecnológicas y Szena, una compañía de software de riesgos con la que trabajamos en la liberación del código que permitirá a los bancos ser más transparentes, nutrirse de propuestas de una comunidad global de expertos y a universidades de todo el mundo desarrollar innovación en un campo hasta ahora reservado para los que podían pagar licencias millonarias.

Innovación social y desarrollo regional son otros dos productos que van de la mano. Se trata de aumentar el capital social de los ciudadanos mediante programas de generación de red.

La diplomacia corporativa consiste en empoderar a los ejecutivos y directivos de una organización para que cuando llegan a otro país, a un nuevo mercado o se dirigen a un nuevo sector social puedan convertirse en interlocutores sociales reconocidos. La mayor parte de las empresas comprende ya que a largo plazo sólo se triunfa cuando la sociedad las entiende como una herramienta de sus propios intereses y bienestar. Sin embargo las empresas tienen problemas para establecer conversaciones significativas con el conjunto de la sociedad civil. Hay una parte de formación, de conocimiento cultural, histórico y social que es obvia, pero también hay otra que consiste en “mapear” interlocutores sociales, escuchar y dirigirse a los críticos de igual a igual y establecer conversaciones de las que surjan primero el respeto, luego la confianza y finalmente la cooperación.

En todos estos productos es fundamental el análisis de redes sociales y la inteligencia de fuente abierta. Este tipo de análisis de inteligencia empresarial se llama de “fuente abierta” porque se elabora a partir de información pública (blogs, periódicos, publicaciones universitarias, etc.). Se trata de hacerse una imagen cabal del tejido social real, sus líderes -normalmente no institucionales- y sus estrategias. Sólo de ese modo es posible establecer una interlocución social. Un ejemplo sencillo de trabajo en este campo sería el mapeo de la blogsfera latinoamericana que realizamos para la Secretaría de Estado de Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España en el marco de la última cumbre Euro-Latinoamericana.

Anuncio de la Sociedad de las Indias Electrónicas (detalle)
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado y la transformación en sociedad cooperativa el 18 de septiembre de 2009.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

El 18 de septiembre de 2009 nos transformamos formalmente en cooperativa. Para entonces, nuestra forma de trabajo ya nos había llevado a un ratio de ingreso/persona varias veces superior al de las grandes consultoras.

El 9 de febrero de 2010 iniciamos formalmente a la puesta en marcha del Grupo Cooperativo de las Indias integrando en la estructura a la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas y poniendo en marcha el proceso de elaboración de estatutos e inscripción en registro del nuevo grupo, con la idea de ampliar nuestra oferta de servicios a nuevos campos en sinergia con nuestras participadas y nuestras áreas de experiencia tradicionales.

Hoy nuestra cartera de clientes se extiende por América Latina y España y se desarrolla en ámbitos tan diversos como el fomento del emprendimiento, la inteligencia de negocio para grandes grupos industriales en transnacionalización y la comunicación social y política.

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