Enseñanza universitaria: las aulas son para los lentos
27 Oct 2009
Mientras la enseñanza universitaria en los países latinos fabrica en masa un tipo social que el sistema productivo no puede absorber, el anglomundo revoluciona la formación superior al servicio de un nuevo tipo de perfiles que son los que nuestra época reclama.
De todo el legado napoleónico seguramente el que más triste huella haya dejado en los países latinos sea la concepción burocrática de la enseñanza universitaria. Mientras la enseñanza superioren el anglomundo era concebidas tradicionalmente como el curso de una serie de itinerarios de lecturas y discusiones tutorizadas por académicos, la Universidad continental se orientó a un modelo homogeneizador que pronto pasó a indoctrinar una vulgata cada vez más degradada. Hoy en España es posible obtener una licenciatura en Economía sin haber leído un solo paper, un solo libro, sin haber asistido a una sola conferencia y sin conocer ni de lejos la Historia del pensamiento económico. El título se obtiene exclusivamente a base de apuntes y manuales que presentan un corpus de conocimiento descontextualizado histórica y socialmente, en el que nunca que sabe que preguntas y qué debates generaron cada respuesta.
Es en parte por eso, que la extensión social del modelo (un 40% de los jóvenes españoles tienen titulación superior) lejos de traducirse en aumentos de la innovación y la capacidad emprendedora, como ocurre en el anglomundo, genera tan sólo frustración social: ni el estado ni las grandes empresas tienen capacidad para absorber tremenda masa de jóvenes aspirantes al mandarinato burocrático.
Porque no nos engañemos, los licenciados españoles, franceses, portugueses o italianos están formados para servir en el mandarinato del estado o las grandes empresas como una especie de proletariado intelectual harto de estudiar pero sin músculo para aprender. Una pequeña burocracia sin elementos, costumbre ni autodisciplina para cuestionar, innovar o emprender.
Un nuevo tipo de enseñanza para un mundo de emprendedores
Mientras tanto, en el anglomundo, la revolución educativa está ya en marcha:
Un mundo donde los estudiantes puedan hacer créditos y títulos de múltiples proveedores online, cada uno especializados en ciertas materias y -lo que es más importante- compitiendo ferozmente en precios
El detonante: MIT OpenCourseWare una oferta gratuita cuya calidad no puede ser puesta en duda y a la que han seguido iniciativas institucionales como la University of the People de la ONU, que ha tejido alianzas con practicamente toda la Ivy League norteamericana.
Quien quiera acceder a la mejor formación académica sólo tiene que conectar el ordenador, empezar a ver conferencias y descargar artículos, libros y fuentes (en inglés). Quien quiera ofrecer la mejor enseñanza sólo tiene que incorporar tutores de calidad a los cursos que, a modo de software libre, ofrecen online las grandes figuras del MIT o Standford.
Un sistema de señalización asequible y fiable
Buena parte del trabajo de las universidades, estaba sin embargo en su capacidad para funcionar como sistema de señalización… al menos mientras tener un título significó un diferenciador cultural y social real.
Ahí es donde entran nuevos agentes, empresas como Straighterline que ofrecen asignaturas online con una calidad mayor a la de cualquier universidad española a 99$ año (más baratas que una Universidad pública europea). No pocas universidades norteamericanas se están uniendo a este sistema desarrollando sus propias ofertas o incorporándose a las de otros.
Nuevos valores, nuevas virtudes
A diferencia de las licenciaturas de las universidades continentales europeas, el curriculum académico de un alumno de estos sistemas aporta información real sobre su formación, sus habilidades y sus inclinaciones. ¿Por qué tomó contabilidad en esa precisa Universidad? ¿Qué le llevó a tomar un curso de la escuela de emprendedurismo de Nebraska y no en la de San Luís?
Pero sobre todo atestigua una capacidad de autodisciplina y una perseverancia en el trabajo ligada a su capacidad crítica de la que la enseñanza presencial en las universidades latinas no informa. Un estudiante de una de estas asignaturas en elearning ve conferencias, critica papers y realiza ensayos diariamente, normalmente compaginándolo con su trabajo. Un estudiante presencial sólo acredita una cierta asistencia a clases y haber superado un examen igual al de otro centenar de personas (como mínimo).
Si lo que se busca es capacidad, resiliencia y talento, es en las promociones de este tipo de enseñanza online donde hay que buscar. Las aulas son para los lentos.





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