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Era del Imperio, semillas de la Resistencia

24 nov 2004

Con cuatro años más de presidencia Bush por delante ¿qué país podría vindicar su autonomía y empujar de modo efectivo hacia un nuevo orden internacional? Lo que la trayectoria de la primera legislatura republicana nos ha enseñado que sólo podrán aquellos que sean capaces de desarrollar su independencia tecnológica. En el nuevo gran juego no importa la ideología ni el continente pero si el software que corra en los sistemas de defensa e inteligencia. Es una nueva fase en una batalla sin precedentes: En un lado el tandem Microsoft-Bush, en otro los países emergentes con Brasil, Alemania y China a la cabeza. Por cierto, los únicos que posiblemente podrán combatir de manera efectiva el terrorismo de red. Y es que cuando aplicamos el término “colaboracionistas” a los políticos que contratan con Microsoft seguramente nos quedemos cortos.

Cuando en noviembre de 2000 Wired publica su número especial sobre el caso Microsoft todo parece indicar que la compañía no va a poder evitar el desmembramiento. Es noviembre, mes de elecciones presidenciales, y Gates apuesta fuerte por el candidato republicano. Ya en abril había contratado a Ralph Reed, el asesor de Bush en temas tecnológicos para mantener contactos con el candidato republicano sobre el juicio antimonopolio en curso, en el caso de que resulte elegido en las elecciones de noviembre. No es el único, en general, los oligopolios vinculados a la propiedad intelectual (software, audiovisual y farmaceúticas), entonces en plena radicalización, apoyarán al candidato republicano que ganará por los pelos tras un polémico recuento electoral en el estado gobernado por su hermano Jeff. Y con él ganarán todos, en primer lugar Gates.

Un programa para la revolución tecnoconservadora

Tras el 11S el pastel de los nuevos amigos presidenciales será grande. Estados Unidos está rehaciendo su doctrina militar desde la lógica de las tecnologías de la información:

Se transforma la guerra moderna de un modo similar al que los ERP transfomaron la organización de las grandes empresas durante la última década: haciendo más ligeras sus estructuras de recursos, agilizando la toma de decisiones y permitiendo a la organización de la simultaneidad coordinada de frentes. Este es el núcleo de lo que se ha llamado la “Revolución de los Asuntos Militares”.

David Silver y David de UgarteEste cambio de concepción militar no se quedará sin embargo en la industria especializada. Se trasladará desde la industria tecnológica a toda la economía norteamericana en una nueva suerte de intervencionismo económico militarista. Como escribe el profesor David Silver, en la lógica neocon la respuesta al 11S pasa por la militarización de Sillicon Valley. La tecnificación extrema del ejército norteamericano, que busca convertirlo en la primera fuerza militar de acción rápida global, dará pie a una verdadera “burbuja .mil” que militarizará la industria tecnológica. La cantidad de recursos necesarios para conseguirlo “militarizará” a su vez en bloque el presupuesto norteamericano y a través de él toda la economía: la economía americana vuelve de nuevo a la guerra, es el retorno del complejo militar industrial tras los años Clinton..

La estrategia imperial de los neoconservadores

El gran proyecto neocon se arma para “solucionar el mundo de una vez y para siempre”. Un proyecto imperial que pivota sobre tres ejes que a su vez atan su ligazón con las grandes industrias unidas a la redefinición restrictiva de los derechos de propiedad intelectual:

  1. Ejercito basado en una superioridad tecnológica abrumadora… que aunque vulnerable a la guerra de red, se pretende ubicuo, como demuestra el proyecto GIG.
  2. Dominio global de la información, es decir, acceso universal a los sistemas informáticos de empresas, gobiernos y servicios de seguridad. La idea de que un consorcio militar-tecnológico- gubernamental pueda controlar para qué, cómo, cuando y sobre todo quién, utiliza su propia estructura informática no es ya una pesadilla ciberpunk, se llama Palladium y es el proyecto estratégico de Microsoft, Intel y las grandes agencias de seguridad norteamericanas. La clave es que para que esto sea legalmente posible implica la redefinición de la propiedad intelectual para que el vendedor de software o contenidos gane el derecho legal de control sobre cómo utiliza el comprador la información que ha comprado. Lo que debería hacer que los gobiernos europeos y latinoamericanos se replantearan la alegría con la que aceptan la “filosofía SGAE” sobre derechos de autor. Como escribíamos hace ahora dos años:

    Que un reducido grupo de empresas y agencias norteamericanas puedan controlar en cada momento para qué se usan y cuando los ordenadores de todo el mundo debería ser recibido con suspicacia no sólo por los defensores de los derechos civiles y la industria tecnológica del resto del mundo, sino por los gobiernos que pronto descubrirán hasta que punto su soberanía reside en el escritorio de los PCs.

  3. Dominio del imaginario global: fortaleciendo las tendencias a la concentración de la industria audiovisual, paralelas a la “americanización” de sus contenidos, pues en esa lógica oligopolista no cabe soñar, como demuestra el caso Vivendi, con un contrapeso europeo. Los neocons entenderán pronto que la “excepción cultural” no supone un freno real para una tendencia económica cuyo reforzamiento estratégico pasa, una vez más por la interpretación restrictiva de la propiedad intelectual. Kazaa y la música libre serán el enemigo real a batir por el Imperio, no el cine de autor con subtítulos.

Jaque al imperio

En este marco no es de extrañar que el ala dura republicana se uniera a Microsoft hasta el punto de perseguir como objetivo la ilegalización de Linux. La independencia tecnológica, que hoy sólo puede ofrecer el software libre, ha convertido a este en el principal enemigo del proyecto de imperio tecnomilitar y cultural que los neocons representan. Por eso toda alternativa política a la revolución neoconservadora debe partir necesariamente de la defensa de los nuevos sistemas de propiedad intelectual: desde el software libre a la música pasando por la industria farmaceútica.

Y eso es precisamente lo que pareció entender en 2002 el gobierno alemán: sin independencia tecnológica su rechazo a la entonces en perspectiva guerra de Irak, primer síntoma de una política exterior y de seguridad independiente, sería insostenible en el tiempo. Porque como escribíamos en octubre de aquel año:

Cuando la tensión internacional crece, la defensa nacional empieza en el escritorio, en los servidores, en los lugares donde la información se concentra. Si quieres existir en el mundo globalizado tienes que estar seguro y ser el único dueño de tu propia información. Controlar qué corre cada ordenador de tu administración y de tus empresas para asegurarte de que no sean vulnerables… y todo sin perder posibilidad de comunicación con el resto del mundo. Esto sólo es posible con Linux y es lo que ha visto Alemania en el sistema operativo de los tekis.

De China y Japon a Brasil

Pero el primer golpe realmente grave y de repercusión global vendrá desde el Pacífico en septiembre de 2003:

El gobierno chino anunciaba el paso de todos sus sistemas a Red Flag. Como casi todos los grandes proyectos chinos, Red Flag, es producto de una estrategia estatal a largo plazo. Presentada en el verano de 1999 y fundada formalmente en marzo de 2000, fue desarrollada por el Instituto de Software de la Universidad de Pekín con la participación de todas las instituciones estratégicas del estado chino.

El gigantesco estado chino puede parecer lento a ojos occidentales. Sin embargo es constante como él sólo. Durante estos años ha ido tejiendo una red de alianzas que incluye no sólo a Oracle, sino a HP-Compaq, Intel, Acer… Por eso no ha bastado que Microsoft ofreciera acceso al código de Windows, ni que sus relaciones públicas echaran el resto. Cuando han ido a moverse ya era tarde: los burócratas chinos entienden el control total sobre el código como una cuestión de seguridad nacional y llevan razón. El estado chino hace tiempo que descubrió su poder de monopsodista sobre el mercado interno y lo está usando para comprometer en su estrategia a los gigantes norteamericanos, orientándoles a desarrollar su propia independencia tecnológica.

Pero China es más que China: su estrategia de independencia tecnológica se hará pronto extensiva a todo Asia, involucrando directamente a Japón y Corea en un movimiento común que miraba en primer lugar a América Latina. Escribíamos entonces que:

Como declaraba el citado Junichi Saeki, los países en vías de desarrollo, como China o Corea, no obtienen un beneficio real del software propietario. Quieren participar del proceso de desarrollo. No quieren ser controlados por compañias occidentales. Eso es lo que ha entendido Japón. ¿Lo entederá algún día Europa en sus relaciones con Latinoamérica?.

Sin embargo no sería Europa, sino el Brasil del presidente Lula quien construyera una politica global que enfrentara desde un discurso explícito sobre la propiedad intelectual libre a farmaceúticas, Microsoft y el monopolio audiovisual. Brasil, redefinido según Wired como una nación unida bajo Linux con música libre y código abierto para todos, se postula como la primera potencia capaz de ejercer un liderazgo regional autónomo en un área tradicionalmente bajo dominio norteamericano.

El imperio contrataca

Pero no cabía esperar que las fuerzas del monopolio y el imperio se quedaran quietas. El año 2003 y 2004 verán la mayor ofensiva a nivel global contra las nuevas formas de propiedad intelectual en las que Estados Unidos se juega la viabilidad de su dominio directo y estable sobre el mundo:

En agosto de 2003, usando los viejos mecanismos de lobby heredados de la guerra fría, conseguirán literalmente dictar a la Unión Europea una propuesta de directiva de patentes que incluye la patentabilidad del software y por tanto abre vía a las guerrillas judiciales sólo acometibles por Microsoft y sus aliados. La importancia estratégica de la apuesta será entendida y asumida como propia por Bush, que la convertirá en centro de la cumbre euroamericana de agosto de 2004.

Al mismo tiempo, en Estados Unidos, donde ya puede jugar con la patentabilidad, Microsoft “compra” SCO y se dedica a defender que Linux es un plagio de UNIX, en lo que aparece originariamente como un intento de freno del avance de Linux en Europa… Pero la jugada tiene mayor calado: la semana pasada Gates mandó a su segundo, Ballmer, a la cumbre Asia-Pacífico. El discurso destapa claramente la connivencia Bush-neocons-Microsoft tanto como sus miedos: con cuatro años de Bush por delante Microsoft anuncia a China, Japón y Corea que de perseverar en Linux utilizará el poder americano en la Organización Mundial del Comercio contra ellos, su independencia tecnológica es inaceptable para el imperio. Los chinos recuerdan que cambiar el rumbo supondría desarmar su ejército. Y es que sin Linux, con Microsoft, es impensable, imposible, la independencia de las personas, las empresas y los países. Es inviable la seguridad. No hay más alternativa: software libre o supeditación. El consorcio militar- tecnológico- cultural es el verdadero imperio. La esencia de la cárcel universal soñada por Gates y los neocons. Se construye con bits pero se paga con sangre.

Aliados,colaboracionistas y resistentes

Pero la batalla no es sólo entre países. En cada país hay colaboracionistas, grupos de presión cuyos intereses se unen al proyecto neocon vía redefinición de la propiedad intelectual y, claro está, resistentes. El Imperio tiene juego para los dos primeros y ayuda a criminalizar a los últimos. Juego, foto y oferta pública de “donaciones” para los políticos a los que solicita “neutralidad” a la hora de los concursos. Un discurso que muchos hacen suyo olvidando que el dinero público para software debe ser para software que quede de dominio público. Todo lo demás es malversación de fondos. Corrupción. Fruto seguramente del analfabetismo tecnológico de los gobernantes y no de su codicia. Pero corrupción al fin.

Apoyo para los que como la SGAE se dedican a criminalizar las tendencias sociales ligadas a la red, haciendo suyo el discurso sobre propiedad intelectual que conviene al Imperio.

Pero el hecho es que hoy cualquier intento de tener una política de seguridad y exterior autónoma, capaz por cierto de enfrentar al terrorismo de red, requiere del software libre tanto como de una reforma legal que consolide los nuevos sistemas de propiedad intelectual abierta. Sin independencia tecnológica, sin software libre y reforma del sistema de propiedad intelectual, sólo cabe el sometimiento.

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6 Comentarios a “Era del Imperio, semillas de la Resistencia”

6 Trackbacks/Pingbacks

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  6. Internet en la era de Obama

    [...] Varney directora de la oficina antitrust del Departamento de Justicia, una cosa estaba clara: la era de la connivencia neocon, que había salvado a Microsoft por la campana con la llegada al pod…. podía darse por [...]

Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, cabeza del Grupo Cooperativo de las Indias, es una consultora de innovación, inteligencia y redes con oficinas en Madrid y Montevideo.

El Grupo Cooperativo de las Indias entiende el mundo desde la lógica de las redes y el compromiso con la democracia económica y la transnacionalidad. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

Grupo Cooperativo de las Indias

En la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas nuestros fuertes son la innovación corporativa, social y de negocio, el desarrollo local y regional, la diplomacia corporativa y la inteligencia de fuente pública, especialidades basadas todas ellas en el análisis dinámico de redes sociales. La Bitácora de las Indias, el primer blog corporativo que existió en el mundo, analiza tendencias en todos estos campos.

La innovación de negocio consiste en pensar, diseñar y poner en marcha nuevas formas de negocio que ayuden a las empresas a redefinirse empoderando a su entorno y a la sociedad. Ejemplos recientes del trabajo indiano en este campo serían BBVA para quien realizamos informes de oportunidades organizativas y tecnológicas y Szena, una compañía de software de riesgos con la que trabajamos en la liberación del código que permitirá a los bancos ser más transparentes, nutrirse de propuestas de una comunidad global de expertos y a universidades de todo el mundo desarrollar innovación en un campo hasta ahora reservado para los que podían pagar licencias millonarias.

Innovación social y desarrollo regional son otros dos productos que van de la mano. Se trata de aumentar el capital social de los ciudadanos mediante programas de generación de red.

La diplomacia corporativa consiste en empoderar a los ejecutivos y directivos de una organización para que cuando llegan a otro país, a un nuevo mercado o se dirigen a un nuevo sector social puedan convertirse en interlocutores sociales reconocidos. La mayor parte de las empresas comprende ya que a largo plazo sólo se triunfa cuando la sociedad las entiende como una herramienta de sus propios intereses y bienestar. Sin embargo las empresas tienen problemas para establecer conversaciones significativas con el conjunto de la sociedad civil. Hay una parte de formación, de conocimiento cultural, histórico y social que es obvia, pero también hay otra que consiste en “mapear” interlocutores sociales, escuchar y dirigirse a los críticos de igual a igual y establecer conversaciones de las que surjan primero el respeto, luego la confianza y finalmente la cooperación.

En todos estos productos es fundamental el análisis de redes sociales y la inteligencia de fuente abierta. Este tipo de análisis de inteligencia empresarial se llama de “fuente abierta” porque se elabora a partir de información pública (blogs, periódicos, publicaciones universitarias, etc.). Se trata de hacerse una imagen cabal del tejido social real, sus líderes -normalmente no institucionales- y sus estrategias. Sólo de ese modo es posible establecer una interlocución social. Un ejemplo sencillo de trabajo en este campo sería el mapeo de la blogsfera latinoamericana que realizamos para la Secretaría de Estado de Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España en el marco de la última cumbre Euro-Latinoamericana.

Anuncio de la Sociedad de las Indias Electrónicas (detalle)
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado y la transformación en sociedad cooperativa el 18 de septiembre de 2009.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

El 18 de septiembre de 2009 nos transformamos formalmente en cooperativa. Para entonces, nuestra forma de trabajo ya nos había llevado a un ratio de ingreso/persona varias veces superior al de las grandes consultoras.

El 9 de febrero de 2010 iniciamos formalmente a la puesta en marcha del Grupo Cooperativo de las Indias integrando en la estructura a la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas y poniendo en marcha el proceso de elaboración de estatutos e inscripción en registro del nuevo grupo, con la idea de ampliar nuestra oferta de servicios a nuevos campos en sinergia con nuestras participadas y nuestras áreas de experiencia tradicionales.

Hoy nuestra cartera de clientes se extiende por América Latina y España y se desarrolla en ámbitos tan diversos como el fomento del emprendimiento, la inteligencia de negocio para grandes grupos industriales en transnacionalización y la comunicación social y política.

Colección Planta29

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