Sociedad de Las indias Electrónicas

Google reloaded

22 May 2003

Hubo un tiempo en que Google salvó la web. Tras un año de cambios en el algoritmo en guerra con bloggers y ciberactivistas, cada vez son más los que lo ven como una amenaza. ¿Debe ahora Google liberar su algoritmo para salvar a la red de si mismo?

Hubo un tiempo en que la WWW sufrió una de las más sanguinarias guerras de la Sociedad de la Información: la batalla de la audiovisualización. En ella cayeron cientos de .coms, quebraron sueños y se agotaron estándares. En juego estaba el modelo sobre el que se construiría la mayor plataforma informacional de la Historia: un modelo hipertextual sin división entre emisores y receptores o un modelo audiovisual controlado por los monopolios mediáticos.

Google apareció entonces y jugó un importante papel en la batalla. El concepto de popularidad condenó a las webs aisladas en si mismas a abrirse o desaparecer de los listados de resultados, al tiempo que las exigencias de estilo en el código castigaban la ausencia de contenidos hipertextuales con el ostracismo. Pero ésto es sólo un lado de la historia. Google influyó tanto en la evolución de la web porque su uso creció exponencialmente. Se convirtió en el oráculo del mundo… precisamente porque al imponer esas normas, al responder al espíritu de la WWW, daba el tipo de resultados que los navegantes querían encontrar.

La ley y el silencio

En menos de dos años, Google se había convertido juez y su algoritmo en ley. Respetar los requisitos que imponía para aparecer entre los primeros veinte resultados de búsqueda, era la condición para existir en una WWW cada vez más extendida y poblada. La relativa estabilidad del algoritmo permitió que los conocimientos de los técnicos de posicionamiento fueran calando en la cibercultura. La ley, en sus grandes rasgos se hizo conocida, y precisamente por eso Google influyó y dio forma más que nunca a la manera en que el mundo compartía info sobre hipertexto.

Pero a mediados de 2002 las cosas comenzaron a cambiar. Google enfrentó primero a los bloggers modificando el algoritmo para negar el pan y la sal al google bombing indeseado. En informática hay una ley no escrita nos comenta Javier Núñez, si algo funciona no lo toques… porque si lo haces iniciarás un proceso de parcheo sin fin que nunca acaba a satisfacción. Algo parecido parece haberle pasado al buscador más usado del mundo. Empezó por banear los intercambios comerciales de enlaces para después pasar a atacar a los ciberactivistas que habían descubierto en el posicionamiento una efectiva forma de protesta. En estos meses hemos visto desaparecer por ejemplo de los resultados a números uno como la campaña del Prestige.

¡¡Liberad a Google!!

En este año de cambios constantes de algoritmo, Google se ha justificado una y otra vez aduciendo que mejoraba el algoritmo evitando la manipulación. Pero hay otro punto de vista: Google genera el 80% del tráfico de nuevos visitantes a una web. Es por tanto el juez que decide si un mensaje llega a su público o no. Pero si el buscador es juez, el algoritmo es ley. El uso masivo del buscador demostraba la aceptación del juez por la cibersociedad. Lo que Google llamaba manipulación no sería por tanto sino el acatamiento de la ley por los webmasters que hacen lo que el buscador pide (conseguir enlaces, limpiar código…) con tal de obtener mejor relevancia.

Sin embargo Google sigue sin hacer público su algoritmo y parece decidido a cambiarlo constántemente con tal de que nadie pueda mejorar conscientemente sus resultados. Pero si la ley no es pública y no conocemos según que principios vamos a ser juzgados y castigados o premiados, nuestros actos serán fruto de la incertidumbre, no de la libertad, nos comenta un portavoz de la asociación de ciberderechos Ciberpunk.org.

El punto de vista de los críticos es precisamente que éstas modificaciones, unidas al carácter secreto del algoritmo, ponen en peligro la web como un todo, al someter a un régimen de inseguridad jurídica a los productores de contenido y devaluar por tanto los resultados obtenidos por los navegantes.

Tras un año de esquizofrenia Google aparece cada vez más como un gran hermano, arbirtario y temible. Incluso como peligro para la estructuración de la web. ¿Solución?. Liberar el algoritmo, si la información quiere ser libre, la ley, cuando menos debe ser pública.

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4 Trackbacks/Pingbacks

  1. Bitácora de las Indias » Archivos » El blog en la vuelta de los monopolios

    [...] de Altavista a Google. Y aunque para 2003 el poder de Google sobre la red ya era tal que nos hacía exigir la liberación del algoritmo, quedaba muy lejos de donde está hoy gracias a la explosión de servicios que ha marcado el tiempo [...]

  2. » GoogleNet deUgarte.com

    [...] hace muchas cosas bien. Otras, como la opacidad sobre sus propios criterios de indexación, hace tiempo que nos resultan sospechosas. La idea de algo que podría acabar siendo un monopolio paralelo o cuando menos un agente [...]

  3. » Google: de competencia a mercado deUgarte.com

    [...] Google hace muchas cosas bien. Otras, como la opacidad sobre sus propios criterios de indexación, hace tiempo que nos resultan sospechosas. La idea de algo que podría acabar siendo un monopolio paralelo o cuando menos un agente [...]

  4. Google en la otra orilla del Rubicón « Sociedad de las Indias Electrónicas

    [...] Tal vez sonara así para muchos cuando se escribió, pero el famoso Don’t be evil hace tiempo que está en duda incluso dentro del recinto del campus más famoso de [...]

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La Sociedad de las Indias Electrónicas es una consultora de innovación.

Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
Fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

En 2009 nuestra cartera de clientes se extiende por mundos tan distintos como el de la banca, la energía, las grandes bodegas, el medioambiente o el arte contemporáneo.

Colección Planta29

Bitácora de las Indias

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Barco 37 - 28004 - Madrid (España).

Tel +34 91 143 59 70 CIF B-83409656