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Sociedad de Las indias Electrónicas

Gran apagón: el terrorista son las matemáticas

19 Ago 2003

El gran apagón norteamericano ha sido recibido con regocijo por la debilidad imperial entre la prensa española en papel y por reclamos de seguridad entre la liberal. Ambos se equivocan. ¡¡Son las matemáticas, estúpido!!

Tres líneas electrícas en Ohio dejan de funcionar. En unas horas el sistema electrico de la región más rica del mundo colapsa. Cincuenta millones de personas se quedan a oscuras. Un escalofrío: ¿Terrorismo?. No, ningún grupo terrorista hubiera podido saber dónde golpear para producir un efecto tan amplio. Ni siquiera lo sabían los responsables de la red eléctrica norteamericana. Lo que si sabían, al menos desde 1996, es que un apagón en cadena podría volver a ocurrir. La robustez y la vulnerabilidad de una red no depende del equipamiento tecnológico sino de su arquitectura y ni siquiera son contradictorias. Robustez y vulnerabilidad son propiedades simultáneas en las redes complejas. El terrorista son las matemáticas.

En general, la forma en que la naturaleza obtiene robustez en un sistema es maximizando la interconectividad. También nosotros: básta echar un vistazo a la topología de internet. Cuando una red crece líbremente -como internet, los enlaces en la web, el sistema aéreo o la red eléctrica- dejando que los nuevos nodos se conecten al nodo anterior que deseen, inevitablemente aparecen hubs, conectores que atraen a un mayor número de conexiones por el hecho de estar allí. Su efecto es minimizar grados de separación entre nodos, el número de pasos que hay que seguir para ir de una parte a otra de la red siguiendo las conexiones. Por ello, los conectores, al crecer tienen cada vez más atractivo sobre los recien llegados. Es el fenómeno conocido como conexión preferente. Si abro un aeropuerto en Cuenca lógicamente será más útil que los vuelos vayan a Madrid o Londres que a Reus, porque desde ahí los viajeros tendrán que hacer menos escalas para llegar a cualquier lado. Las redes de crecimiento libre (free scale networks), por este motivo funcionan de acuerdo a leyes potenciales cualquiera sea su tamaño.

¿Qué quiere decir ley potencial? Pues que si relacionamos el número de nodos (y) con el de enlaces que soporta cada nodo (x), nos encontramos con funciones del tipo y= k* x-n. Es decir, que el número de nodos que sólo tienen un enlace será una potencia del número de enlaces que soporta el nodo más conectado. Al exponente n se le llama el grado de la función.

Pues bien, el profesor Shlomo Havlin, de la Universidad de Bar-Ilan, demostró en el 2000 que las redes con un grado menor de tres no pueden caerse (hay que retirar todos los nodos para que la red colapse). El dato es relevante: Estudios empíricos sitúan por ejemplo entre 2.1 y 2.6 el grado de la red de hiperenlaces de la WWW, por eso al retirarse los dos principales nodos de la web española (las versiones web de los dos mayores periódicos), las páginas web españolas sufrieron en su valoración por Google, pero no desaparecieron: la red española perdía valoración en conjunto porque tendía a convertirse en una isla dentro de la web global, aunque no se desintegrara interiormente.

Y es que la robustez no sólo es la propiedad de evitar una caída general. También es la medida de la resistencia local a un fallo. En este sentido, la robustez de las redes complejas en buena parte se debe a que si los errores afectan por igual a todos los nodos, como los conectores son pocos, las probabilidades de que un error afecte gravemente a un número amplio de nodos en una región determinada son también pocas. Esa es parte de la filosofía de la Internet original por ejemplo.

Sin embargo, como comentaba el Profesor Barabasi, de la Universiedad de Notre Dame (Estados Unidos), eliminar un cierto número de nodos puede convertir Internet en un conjunto de piezas aisladas (…) no es una consecuencia del mal diseño o de fallos en los protocolos de Internet, la vulnerabilidad a ese tipo de ataques es una propiedad inherente a las redes de libre crecimiento El profesor Duncan Watts de la Universidad de Columbia demostró que el punto crítico necesario para alcanzar el nivel en que una red se rompe es fácilmente alcanzable. Resultados similares se obtuvieron en la Universidad de Barcelona cuando los profesores Solé y Montoya estudiaron por primera vez en el 2000 la fragilidad de las redes ecológicas en un paper que es hoy referencia en todas las bibliografías científicas. Es decir, todos los estudios prácticos y estudios topológicos demuestran que en las redes complejas vulnerabilidad y robustez son dos propiedades inseparables.

¿Por qué ocurrió el gran apagón? ¿Pudo haberse evitado?

La red eléctrica es una red compleja en la que funcionan todas las observaciones de la teoría de redes. Tiene sin embargo una diferencia con otras redes: cuando un nodo cae, su carga se redirige automáticamente hacia otros nodos cercanos. Si estos tienen capacidad no usada podrán absorverlo sin problemas y el apagón será local, sólo perceptible por aquellos que tomen electricidad directamente del nodo caido. Si no es así se producira un fallo en cascada que sólo terminará cuando los nodos receptores tengan capacidad excedente suficiente. Un fenómeno así fue exactamente lo que ocurrió a partir del fallo en Ohio.

Demos por hecho que los fallos locales son inevitables. El objetivo sería reducir las caídas en cascada. El último fallo en cascada del sistema eléctrico norteamericano fue en 1996, se originó en Denver y afectó al mediooeste americano. Entonces, como ahora, los políticos y los creadores de opinión intentaron sacar lecciones. Se redobló la inversión en infraestructuras aumentando el margen de carga no utilizada por las líneas. Pero las caídas en cascada son también un viejo amigo de la teoría de sistemas dinámicos: desde la economía a la memética, la magia del Tipping point fascina. Sabemos que los procesos que llevan a un fenómeno de cascada son durante cierto tiempo invisibles. Un tiempo que es proporcional al margen de sobrecarga de la red.

Pero vayamos por partes: El Tipping point es el punto en el que se inicia un proceso de cascada. Una explosión nuclear por ejemplo un proceso de cascada que inicia con un tipping point (el momento en el que se alcanza la masa crítica). El proceso mediante el que se llega a un tipping point sigue en si mismo la estructura de una red en crecimiento y por tanto se somete a una ley potencial.

Una nueva venganza de las matemáticas: al incrementar proporcionalmente los márgenes de resistencia, las sobrecargas transferidas aumentan potencialmente al ganar la cadena nodos equivalentes: una vez alcancemos el Tipping point las sobrecargas que enviemos al resto de la red serán mucho mayores y el proceso por tanto más rápido.

Por ejemplo, imaginemos que el problema se origina en una subred formada por nodos que soportan flujos de hasta 5 unidades y que habitualmente soporta 3 en el que cada nodo se conecta con otros tres iguales antes de salir a la red nacional. Un nodo de repente soporta 6 (un incremento del 20% sobre el máximo) quedará anulado y transferirá sus 6 unidades de carga a los otros tres, que la absorverán sin que se inicie un proceso de cascada. Estamos en el límite, una pequeña diferencia en la sobrecarga (de 6 a 7) y se caerán todos los nodos, enviando a la red nacional 16 unidades de carga (7+3+3+3).

Ahora subamos el margen medio no utilizado de la subred hasta un 100% de la carga media soportada, cada nodo soportará un máximo de 6 unidades de carga. Un nodo tirará la red a partir de saturarse con más de 9 unidades de carga, por lo que cuando nuestra subred caiga lanzará a la red 19 unidades de carga.

No es difícil, a partir de este ejemplo entender las consecuencias. Caidas en las subredes locales cuyos márgenes se han ampliado producen efectos más que proporcionalmente mayores al salir a la red nacional. Si no se hubiesen aumentado los márgenes de resistencia individual de algunas subredes, pequeñas sobrecargas harían saltar los plomos localmente y hubieran permitido gestionar la crisis. Si este apagón ha tenido mayor amplitud y duración que el de 1996 ha sido precisamente por las medidas que entonces se tomaron para evitarlo. Al aumentar los márgenes de sobrecarga de las zonas más pobladas aumentaron el nivel de error necesario para alcanzar un Tipping point y en consecuencia hicieron crecer más que proporcionalmente el número de clientes finales afectados y el espacio físico cubierto por la red. Pero sobre todo el tiempo durante el cual el problema fue invisible a los técnicos.

Y es que cuando no se las tiene en cuenta, las matemáticas pueden ser el peor terrorista.

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Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
Las Indias es un Grupo Cooperativo que entiende el mundo desde la lógica de las redes y el compromiso con la democracia económica y la transnacionalidad. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

Grupo Cooperativo de las Indias
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, cabeza del Grupo Cooperativo de las Indias, es una consultora de innovación con oficinas en Madrid y Montevideo.

Nuestros fuertes son la innovación corporativa, social y de negocio, el desarrollo local y regional, la diplomacia corporativa y la inteligencia de fuente pública, especialidades basadas todas ellas en el análisis dinámico de redes sociales. La Bitácora de las Indias analiza tendencias en todos estos campos.

La innovación de negocio consiste en pensar, diseñar y poner en marcha nuevas formas de negocio que ayuden a las empresas a redefinirse empoderando a su entorno y a la sociedad. Ejemplos actuales del trabajo indiano en este campo serían BBVA para quien realizamos informes de oportunidades organizativas y tecnológicas y Szena, una compañía de software de riesgos con la que trabajamos en la liberación del código que permitirá a los bancos ser más transparentes, nutrirse de propuestas de una comunidad global de expertos y a universidades de todo el mundo desarrollar innovación en un campo hasta ahora reservado para los que podían pagar licencias millonarias.

Innovación social y desarrollo regional son otros dos productos que van de la mano. Se trata de aumentar el capital social de los ciudadanos mediante programas de generación de red. El ejemplo de referencia más actual sería nuestro trabajo con el ayuntamiento de Zaragoza en la creación de empleo joven y cooperativo.

La diplomacia corporativa consiste en empoderar a los ejecutivos y directivos de una organización para que cuando llegan a otro país, a un nuevo mercado o se dirigen a un nuevo sector social puedan convertirse en interlocutores sociales reconocidos. La mayor parte de las empresas comprende ya que a largo plazo sólo se triunfa cuando la sociedad las entiende como una herramienta de sus propios intereses y bienestar. Sin embargo las empresas tienen problemas para establecer conversaciones significativas con el conjunto de la sociedad civil. Hay una parte de formación, de conocimiento cultural, histórico y social que es obvia, pero también hay otra que consiste en “mapear” interlocutores sociales, escuchar y dirigirse a los críticos de igual a igual y establecer conversaciones de las que surjan primero el respeto, luego la confianza y finalmente la cooperación.

En todos estos productos es fundamental el análisis de redes sociales y la inteligencia de fuente abierta. Este tipo de análisis de inteligencia empresarial se llama de “fuente abierta” porque se elabora a partir de información pública (blogs, periódicos, publicaciones universitarias, etc.). Se trata de hacerse una imagen cabal del tejido social real, sus líderes -normalmente no institucionales- y sus estrategias. Sólo de ese modo es posible establecer una interlocución social. Un ejemplo de trabajo en este campo sería el mapeo de la blogsfera latinoamericana que estamos realizando para la Secretaría de Estado de Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España en el marco de la próxima cumbre Euro-Latinoamericana.

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La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado y la transformación en sociedad cooperativa el 18 de septiembre de 2009.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

El 18 de septiembre de 2009 nos transformamos formalmente en cooperativa. Para entonces, nuestra forma de trabajo ya nos había llevado a un ratio de ingreso/persona varias veces superior al de las grandes consultoras.

El 9 de febrero de 2010 iniciamos formalmente a la puesta en marcha del Grupo Cooperativo de las Indias integrando en la estructura a la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas y poniendo en marcha el proceso de elaboración de estatutos e inscripción en registro del nuevo grupo, con la idea de ampliar nuestra oferta de servicios a nuevos campos en sinergia con nuestras participadas y nuestras áreas de experiencia tradicionales.

Hoy nuestra cartera de clientes se extiende por mundos tan distintos como el de la banca, la energía, las administraciones públicas, el medioambiente o el arte contemporáneo.

Entre los últimos proyectos indianos con repercusión pública destaca la presentación y discusión con la blogsfera de la Cumbre Unión Europea-América Latina (febrero de 2010), primera experiencia de este tipo en el mundo.

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