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Por qué la industria de la cultura nunca aceptará el Copyleft

14 feb 2005

De la guerra legal contra Napster a iTunes la industria cultural ha evolucionado bajo la presión de Internet. Sin embargo no darán el salto al mundo del copyleft. No pueden. Una buena razón para cambiar el modelo industrial o al menos, enfrentarse a él.

Al principio fue Napster. Conmocionó a la industria musical como si la sombra de un meterorito gigante hubiera aparecido en el cielo. La primera respuesta fue defensiva: pedir un endurecimiento de la legislación sobre copyright. Tenían miedo y hasta The Economist se daba cuenta:

La industria que creció el año pasado un escaso 3% debería estar buscando nuevas vías para crecer; debería estar adoptando el nuevo modelo Napster. En vez de eso, intentando mantener a cubierto sus fosilizadas prácticas de negocio bajo el dudoso estandarte del derecho de autor, ahogan deliberadamente la innovación y retrasan la normalización legal de la jukebox universal que los consumidores tan claramente desean.

Era febrero del 2001. Cuatro años después la “juke box” universal ya está aquí. Se llama iTunes y es el niño prodigio de la industria. La evolución de los enormes y conservadores grupos multimedia ha sido tan llamativa que, en la siempre optimista blogsfera, son muchos los que aventuran una transición igualmente rápida al copyleft. Desgraciadamente, se equivocan.

El punto de vista optimista

iTunes es todo menos música libre. No se trata sólo de que haya que pagar, es su estatus legal, el sistema de propiedad que lo sustenta. Pero parece ser rentable. Y precisamente por eso prometedor para los grupos multimedia. Así que ¿por qué ser optimista respecto a la futura adopción del Copyleft por la indústria cultural? Repasemos el argumentario optimista:

Como argumentan los defensores del copyleft, el modelo de propiedad intelectual debería cambiar en un mundo donde copiar productos culturales como libros electrónicos o canciones en mp3 es fácil y gratuito. De hecho muchos estarían de acuerdo en que en un mundo digital -como Internet- servir una copia extra no tiene coste adicional para el que la ofrece. De acuerdo con la teoría económica convencional esto significa que el precio competitivo debería ser cero.

Es decir que si el mercado musical o el cultural en general fueran competitivos y no oligopolísticos como son, los contenidos digitales deberían ser gratuitos. De acuerdo con esto la pretendida “piratería del P2P” sería sólo una forma particular de mercado negro aparecida en reacción a una intervención exógena al mercado. Los mercados negros aparecen frente a las regulaciones estatales o el control monopolista. La tecnología digital se habría convertido en una revolución precisamente porque permite a los consumidores romper el control oligopolístico y conseguir los productos a su precio competitivo.

Continuando con el argumentario optimista, la industria se ha percatado de esto y sólo está tratando de ganar tiempo. Tarde o temprano se reestructurará de acuerdo con la sencilla verdad del mercado. Tarde o temprano aceptarán que no pueden ya forzar a la gente a pagar por contenidos digitales. Distribuirán entonces la música gratuitamente. Y el sistema de propiedad óptimo para organizar un modelo de negocio en estos entornos de precio cero no es otro que el Copyleft.

Un cuento de enredaderas y árboles

Desgraciadamente la provisión de contenidos digitales no tiene exáctamente un coste nulo. Tiene una función concreta de costes marginales, que no es igual. Y como las tendencias de la WWW muestran, este modelo tiende a producir dos mundos separados con intereses y dinámicas económicas opuestas: grandes periódicos y editorales por un lado, bitácoras por el otro, iTunes y el movimiento de la música libre, Microsoft y Linux… árboles y enredaderas.

 

El gráfico superior derecho representa la distribución del coste marginal para un blogger individual. Es cero la mayor parte del tiempo. Pero de cuando en cuando, un sólo lector más se convierte en extremádamente caro: los servidores deben mejorarse, el ancho de banda contratado ampliarse… y todo eso cuesta dinero.

Una vez un blogger alcanza influencia real en la comunidad identitaria que le importa no luchará por conseguir más lectores. En realidad está interesado en ser referido, citado, nombrado, en ver sus ideas reflejadas en otros en la medida en que eso refuerza los valores de su comunidad y su papel en ella…. pero no querrá pagar por el coste de esos lectores ajenos extra. Este es el sustento económico bajo la necesidad del Copyleft: la Economía de la propagación de ideas. Como las comunidades identitarias tienen un patrón relativamente estable de crecimiento los proveedores individuales de contenidos digitales, como los autores de bitácoras o los músicos independientes, están interesados en un “modelo enredadera”. Es decir, preferirán que el número de emisores crezca al menos proporcionalmente al de receptores. El mundo deseado por los escritores electrónicos, bloggers y músicos independientes, el “mundo enredadera”, tiene una producción cultural de libre distribución y siempre creciente, realizada por una masa de creadores cuyo número crece incluso más rápido. En el límite, el modelo social bajo este esquema llevaría a Internet a producir una confusión total entre emisores y receptores, entre productores y consumidores. Todos seríamos ambas cosas.

Por lo mismo distribución y marketing también se confundirían: cuando eres un autor que espera vender sus “ediciones especiales”, como las ediciones impresas de tus libros o CD’s con tus canciones, fidelizar a tu comunidad es una cuestión crucial. ¿Y qué podría ser mejor que hacer todo lo fácil posible la distribución digital de tus obras? Tu propia actividad sería tu marketing.

Ahora echemos un vistazo al otro gráfico. Es una distribución tradicional del coste marginal en relación al número de consumidores. Ese es el modelo que la industria sufre… incluso con el contenido digital. Lo que la industria hace es vender obras culturales. Tradicionalmente esto quería decir producir objetos (CD’s, libros, videcassetes…) y comercializarlos después. Una industria centrada en contenidos digitales sería sobre todo una máquina de marketing. Hoy los gastos totales de marketing necesarios para un éxito de Hollywood rondan el 30% de la inversión total en una película. En un mundo en red, con costes marginales de distribución electrónica nulos, el marketing tendría un peso aún más importante en la estructura de costes. Y como se recuerda en todos los estudios sobre industrias culturales el marketing de bienes culturales es muy sensible a la escala. Por ello, las industrias culturales que hoy conocemos nunca adoptarán el Copyleft, porque su objetivo siempre será alcanzar economías de escala. Están interesados en un modelo en el que el número de consumidores crezca más que proporcionalmente al de productores. En el límite su sueño no es otro que un mercado cultural monopolista.

Y entonces…

Hay razones económicas serias para no ser optimista sobre una hipotética evolución futura de los actuales oligopolios culturales hacia el copyleft. Sin embargo, otros mercados de contenidos digitales, como el software, el pionero de la propiedad intelectual libre, están liderando otro tipo de soluciones.

La experiencia de Firefox y GNU-Linux muestran claramente como productos de propiedad libre desarrollada colectivamente pueden conocer el éxito social. De hecho lo que solemos llamar Linux no es muy diferente de lo que sería un amplio catálogo de música o literatura libres de alta calidad. Bill Gates no ha adoptado el software libre y seguramente no lo haga nunca. Pero el software libre está expandiéndose y cambiando radicalmente el mundo. Ha ganado importantes mercados como el de los servidores web y se ha convertido en la principal vía de transferencia de conocimiento y tecnología de los países desarrollados a los en vías de desarrollo. En los mercados culturales el movimiento Copyleft, el movimiento por la cultura libre, debería seguir la misma senda: no esperal a ser adoptado por los viejos oligopolios, sino crear grandes repositorios y catálogos de libre distribución capaces de competir por el público con la oferta de los grandes monstruos multimedia.

Este artículo es una traducción de Why cultural industries will never accept Copyleft

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Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, cabeza del Grupo Cooperativo de las Indias, es una consultora de innovación, inteligencia y redes con oficinas en Madrid y Montevideo.

El Grupo Cooperativo de las Indias entiende el mundo desde la lógica de las redes y el compromiso con la democracia económica y la transnacionalidad. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

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En la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas nuestros fuertes son la innovación corporativa, social y de negocio, el desarrollo local y regional, la diplomacia corporativa y la inteligencia de fuente pública, especialidades basadas todas ellas en el análisis dinámico de redes sociales. La Bitácora de las Indias, el primer blog corporativo que existió en el mundo, analiza tendencias en todos estos campos.

La innovación de negocio consiste en pensar, diseñar y poner en marcha nuevas formas de negocio que ayuden a las empresas a redefinirse empoderando a su entorno y a la sociedad. Ejemplos recientes del trabajo indiano en este campo serían BBVA para quien realizamos informes de oportunidades organizativas y tecnológicas y Szena, una compañía de software de riesgos con la que trabajamos en la liberación del código que permitirá a los bancos ser más transparentes, nutrirse de propuestas de una comunidad global de expertos y a universidades de todo el mundo desarrollar innovación en un campo hasta ahora reservado para los que podían pagar licencias millonarias.

Innovación social y desarrollo regional son otros dos productos que van de la mano. Se trata de aumentar el capital social de los ciudadanos mediante programas de generación de red.

La diplomacia corporativa consiste en empoderar a los ejecutivos y directivos de una organización para que cuando llegan a otro país, a un nuevo mercado o se dirigen a un nuevo sector social puedan convertirse en interlocutores sociales reconocidos. La mayor parte de las empresas comprende ya que a largo plazo sólo se triunfa cuando la sociedad las entiende como una herramienta de sus propios intereses y bienestar. Sin embargo las empresas tienen problemas para establecer conversaciones significativas con el conjunto de la sociedad civil. Hay una parte de formación, de conocimiento cultural, histórico y social que es obvia, pero también hay otra que consiste en “mapear” interlocutores sociales, escuchar y dirigirse a los críticos de igual a igual y establecer conversaciones de las que surjan primero el respeto, luego la confianza y finalmente la cooperación.

En todos estos productos es fundamental el análisis de redes sociales y la inteligencia de fuente abierta. Este tipo de análisis de inteligencia empresarial se llama de “fuente abierta” porque se elabora a partir de información pública (blogs, periódicos, publicaciones universitarias, etc.). Se trata de hacerse una imagen cabal del tejido social real, sus líderes -normalmente no institucionales- y sus estrategias. Sólo de ese modo es posible establecer una interlocución social. Un ejemplo sencillo de trabajo en este campo sería el mapeo de la blogsfera latinoamericana que realizamos para la Secretaría de Estado de Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España en el marco de la última cumbre Euro-Latinoamericana.

Anuncio de la Sociedad de las Indias Electrónicas (detalle)
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado y la transformación en sociedad cooperativa el 18 de septiembre de 2009.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

El 18 de septiembre de 2009 nos transformamos formalmente en cooperativa. Para entonces, nuestra forma de trabajo ya nos había llevado a un ratio de ingreso/persona varias veces superior al de las grandes consultoras.

El 9 de febrero de 2010 iniciamos formalmente a la puesta en marcha del Grupo Cooperativo de las Indias integrando en la estructura a la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas y poniendo en marcha el proceso de elaboración de estatutos e inscripción en registro del nuevo grupo, con la idea de ampliar nuestra oferta de servicios a nuevos campos en sinergia con nuestras participadas y nuestras áreas de experiencia tradicionales.

Hoy nuestra cartera de clientes se extiende por América Latina y España y se desarrolla en ámbitos tan diversos como el fomento del emprendimiento, la inteligencia de negocio para grandes grupos industriales en transnacionalización y la comunicación social y política.

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