Solsticio de las Indias, Navidad de la filé
25 dic 2009
Natalia Fernández escribe este año el tradicional editorial de Navidad de la Bitácora de las Indias
La crisis económica global sigue ahí y amenaza con producir quiebras sociales incluso donde menos se esperaba. Lo que comenzó como una crisis política se ha mostrado como una crisis del modelo basado en estados nacionales y grandes corporaciones para gobernar el mundo. Iraq, Afganistan, la piratería creciente y hasta la cumbre de Copenague nos muestran como los estados nacionales cada vez que corren a apagar un fuego acaban -por el caracter obsoleto de sus herramientas y su lógica interna- subvencionando al pirómano con tal de salir del problema
En la interna, la reacción, previsible, de los estados desarrollados ha sido girar hacía más nacionalismo y mayor presión tanto identitaria como sobre el control de la vida privada y las costumbres.
La sensación de fracaso de la gobernabilidad entre las élites les lleva a sentir Internet como enemiga y perder los nervios sin razón aparente.
Sin embargo eso tampoco quiere decir que la red se esté configurando
como el gran entorno deliberativo transnacional que podría ser. De
hecho, durante 2009, los ejemplos en los que la red se ha erguido como
alternativa han sido estrictamente nacionales como Irán o China. La recentralización de la red entorno a Google, Facebook y otros está produciendo una renovada capacidad de control por parte de agencias y estados ademñas de un verdadero cambio cultural que unidos amenazan el futuro mismo de la red como espacio de libertades y generación de discursos y comunidades con alternativas.
El discurso de los grandes recentralizadores de Internet se parece cada vez más a aquel que Foucault caracterizaba como Humanismo:
si bien tú no ejerces el poder, puedes sin embargo ser soberano. Aún más: cuanto más renuncies a ejercer el poder y cuanto más sometido estés
a lo que se te impone, más serás soberano
Y sin embargo, las tendencias de base propias de un mundo de redes
distribuidas siguen empujando con fuerza, y lo harán aún más, en temas
básicos como la propiedad intelectual o la emergencia de nuevos sujetos transnacionales.
Lenta, costosamente, empiezan a emerger nuevos valores y tipos humanos, nuevas formas de plantear los problemas y nuevas perspectivas y visiones de futuro.
Los indianos, en ese marco, no podemos sino estar orgullosos de nuestro
trabajo a pesar de la modestia de los logros y los medios.
Hemos vivido en el último año una verdadera revolución interna. Para los indianos 2009 fue el solsticio de las viejas Indias: murieron las viejas formas de organización, nació sobre lo aprendido nuestra filé. Ya no somos más unicamente una empresa, somos una comunidad de iguales
con un proyecto de futuro sostenido por empresas que son a su vez pequeñas democracias económicas, cooperativas animadas de un espíritu que muestra orgulloso su diferencia en la manera misma de trabajar y satisfacer las necesidades de los clientes.
Durante 2009 estos cambios radicales han hecho crujir nuestro barco en
más de una ocasión, pero perseveramos y mantuvimos rumbo, conscientes de que en crisis, más que nunca, hay que navegar y no tan sólo flotar esperando que las cosas se solucionen por si mismas. Nunca lo hacen.
Como resultado, hemos ganado mucho en conocimiento, hemos construido pilares sólidos, hemos obtenido unos excelentes resultados económicos y estamos más enfocados y determinados que nunca a construir ese espacio transnacional basado en la democracia económica y generador de cohesión social que llamamos filé.
Este es el octavo editorial de la Bitácora de las Indias, una tradición que comenzamos en las navidades de 2002, cuando a duras penas conseguiamos arrancar y la desproporción entre los sueños y los medios nos hacía parecer sencillamente locos a ojos de muchos de los que nos miraban desde fuera.
En estos años hemos aprendido a no resistirnos a aprender, a ser flexibles, a no conformarnos, a vivir arrebatados por el cambio, pero sobre todo a mantener la constancia, a pensar a largo plazo y generar significado y libertad a partir de cada cosa que emprendemos, grande o pequeña, sea un sencillo pan de escanda o una Casa de Indias a 10.000km del lugar donde nos fundamos.
2010 será un año para resilientes, un año donde cada hogaza de pan será un triunfo en medio de un mundo con cada vez más tensiones, más tics autoritarios y conflictos. Un año para crecer despacio, firmemente y ayudar a crecer a nuestro entorno empoderando a los que apunten al futuro.
2010 será el año que recordaremos y en el que se nos recordará por, en mitad del temporal, tener el valor de salir a cubierta para decir serenamente al mundo: hay una alternativa, hay un lugar hacia el que merece la pena poner rumbo. Y sabemos mantenerlo.





(¿Cómo, prime?) Gran editorial, un muy buen resumen del año, vaya que sí. Comparto vuestras esperanzas en el año que viene y espero que sigan los éxitos de la filé más chachi del ciberespacio. «Dicen que sois pocos», pero lo que estáis haciendo es muy grande y muy bello.
Un gran abrazo.